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SABIAS QUE...
En perros:
Cachorros:
• Hay que desparasitarlos a los 30 días de edad y luego cada 1 mes hasta los seis meses y después cada tres meses hasta que cumpla el año.
• La primera vacuna se debe aplicar a los 45 días de edad, se deben repetir, como refuerzo al menos dos veces más (previamente desparasitados).
• La dieta debe ser acorde a su edad. Los piensos tienen la gran ventaja de estar perfectamente formulados para cada edad y tamaño.
• Si se hace con cuidado, es decir, agua calentita y secador de pelo, se pueden bañar desde pequeñitos.
Adultos:
• Desparasitar cada 4 o 6 meses.
• Vacunar anualmente contra moquillo, hepatitis, leptospirosis y parvovirosis (como mínimo).
• Pienso de mantenimiento.
• Baños cada 15 días o un mes, según la raza.
Mayores de 7 años:
• Revisión al menos anual (dentadura, oidos, ojos , corazón, riñones, mamas)
• Vacunación anual y desparasitación cuatrimestral.
• Dieta apropiada a la edad (piensos senior).
En Gatos:
- Desparasitarlos a los 30 dias de edad.
- Vacunarlos a los dos meses y repetir al mes.
- Repetir la desparasitación mensual hasta los 6 meses. Luego trimestral.
- La vacunación en el gato adulto es anual.
PRIMEROS AUXILIOS...
- Si enfrentas una herida sangrante, lava perfectamente el área, corta el pelo del rededor y aplica compresas frías sobre la herida.
- Si sufrió un golpe moderado, aplícale agua fría o pomadas desinflamatorias y dale un poco de agua.
- Si ha sufrido múltiples golpes, transpórtalo sobre una superficie plana –una tabla– o, en su defecto, una cobija y llévalo al veterinario para que realice un chequeo general e identifique los daños.
- Si sospechas que tu perro tragó alguna sustancia venenosa, no induzcas el vómito. Algunas sustancias al ser vomitadas pueden quemar el esófago y la boca.
- Si sospechas de daño interno no muevas a tu perro hasta que llegue el veterinario. Si no te queda otro remedio, para no lastimarlo aún más, transpórtalo con mucha delicadeza encima de una superficie plana o de una cobija.
- Si sufre hipotermia tápalo con una manta, frota su cuerpo y rodéalo de bolsas o botellas con agua caliente para calentarlo.
- Si tiene fiebre llévalo a la sombra, mójalo con agua fría y ofrécele agua fresca.
- Si tu perro se fractura, lo primero que debes hacer es tomar con calma el incidente. No debes presionar con fuerza para identificar la zona afectada; al tocar el área probablemente notarás inflamación, calor y dolor, sobre todo esto último. Si la fractura es expuesta –o sea, el hueso traspasa la piel– y hay hemorragia, aplica un torniquete y un vendaje lo más limpio posible. Si la fractura es de un miembro y no está expuesta, trata de fijarla con periódico y lazo. Si sufrió un atropellamiento y presenta fracturas múltiples, debes transportarlo encima de una superficie plana o con una cobija con muchísimo cuidado para no perjudicarlo más. En todos los casos, llévalo urgentemente al veterina
Mientras llega el veterinario o para comentárselo por teléfono:
- Inspección general : Examina a tu perro para detectar cualquier anormalidad en la conformación corporal. Debes buscar cualquier evidencia de hemorragia externa, así como examinar el color de las mucosas, la frecuencia y la calidad de la respiración, además del pulso, la temperatura, el estado de conciencia o de inconsciencia y los olores extraños.
- Cabeza y cuello. Evalúa a tu perro para encontrar afecciones de la cara y el cráneo, o rigidez del cuello y dolor en el mismo. Examínale las pupilas y su respuesta a la luz, la emisión de líquidos o de sangre tanto por la nariz como por los oídos, el color de la mucosa oral, la posición de la lengua y el emplazamiento de los dientes. Palpa con cuidado su cuello para descubrir dolor local, rigidez muscular, crepitaciones –crujido o chasquido– para ver si hay alguna bola o hematoma, y si notas alterado el pulso arterial.
- Garganta y tórax. Busca posibles lesiones externas y fíjate si el animal demuestra dificultad para tragar o fractura de costillas. Pálpale con mucho cuidado la caja torácica en busca de anormalidades, dolor y aire subcutáneo. Trata de vendar cualquier herida traumática a presión moderada e identifica anormalidades en la respiración.
- Abdomen. Escucha a tu perro para comprobar posibles lesiones externas, contracciones, dolor, encorvamiento, aumento generalizado del volumen, ausencia o presencia de ruidos peristálticos, o vómito.
- Miembros y columna. Examina al perro para determinar el color, la posición y la temperatura de los miembros. Pálpalos para descubrir posibles fracturas o luxaciones. Haz lo mismo con la columna. Si identificas alguna anomalía, llévalo urgentemente al veterinario.
- Examen neurológico. La inquietud y la agitación que muestre tu perro a menudo coinciden con la falta de aire, hemorragia interna, y dolor. Examínalo para que valores los reflejos superficiales, la presencia de flacidez o rigidez de las extremidades y/o parálisis. Evalúa también la sensación de dolor pellizcándole con el dedo la membrana de entre los dedos de cada una de las extremidades. Asimismo, tócale el ojo para ver si tu perro parpadea y tócale el ano para advertir si se contrae.
- Si tu perro presenta problemas para respirar, el primer paso que has de seguir es limpiar el paso del aire tirando de la lengua hacia delante; luego métele el dedo en la boca con cuidado para quitar cualquier resto de mucosidad o identificar la presencia de algún cuerpo extraño –canicas, pelota, huesos, etcétera–. Acaso pudiera ser necesario retirar la mucosidad con una bomba de aspiración para bebé.
Para la aspiración debes introducir la bomba previamente comprimida con los dedos en la garganta con cuidado para no lastimar el área; luego, dejar de presionar la bomba para que aspire la mucosidad, y retirarla. De ser necesario, repite la acción cuantas veces sea posible. Si no tienes una bomba, lleva a tu perro inmediatamente al veterinario.
- Las reacciones alérgicas que requieren tratamiento de urgencia pueden ser divididas en dos categorías principales.
- Shock anafiláctico. Es un tipo inmediato de reacción de hipersensibilidad en el cual la muerte puede ocurrir rápidamente por colapso respiratorio y circulatorio. En los animales, el shock anafiláctico rara vez se desencadena sin la intervención del hombre, con la excepción de los ataques de insectos como abejas o avispas, alacranes, cara de niño o por ingesta de plantas tóxicas.
Los signos a observar son: Hinchazón de la cara y miembros, excitación, diarrea, vómito, constricción vascular, convulsiones, estado de coma y muerte.
También algunos medicamentos pueden causar shock anafiláctico.
En estos casos, debes mantener mucha calma, recabar los datos posibles que causaron el shock: dónde estaba, qué fue lo último que comió, si está bajo tratamiento médico, si fue vacunado, si tomó algún tranquilizante, y si ha sufrido convulsiones anteriormente. Debes llevarlo de inmediato al veterinario porque si no recibe la atención debida, puede morir.
- Urticaria. Se caracteriza por la inflamación de los tejidos blandos de la cabeza, especialmente alrededor de los ojos, la boca y las orejas. A lo mejor observarás lagrimeo continuo y que tu perro se frota estas partes frecuentemente con sus patas o con el suelo. Este tipo de reacción alérgica no comienza inmediatamente, sino al cabo de veinte minutos de la exposición al alergeno. Es frecuente que la alergia se origine por la ingestión de alimentos en estado de descomposición, por transfusiones de sangre o plasma, por picaduras de insectos o por el contacto con ciertas sustancias químicas.
Es importante que descubras la causa y elimines la sustancia irritante, si es posible. Lava al perro con agua corriente si tuvo contacto con algún agente químico conocido –como sosa, cloro, etcétera-. Si tu perro estuvo comiendo o sospechas que la comida ocasionó la reacción, retira el alimento. También puedes revisar la zona donde se rasca para encontrar la causa posible –piquete o aguijón-. Jamás mediques a tu perro. Si acaso dale un poco de leche y llévalo inmediatamente al veterinario
La mayoría de las quemaduras resultan del contacto con agua caliente, aceites, alquitrán caliente u otros líquidos, así como de morder cables eléctricos o del contacto con productos químicos. Las quemaduras se clasifican en las siguientes categorías:
- Superficial. Es la que afecta a la piel. La lesión de tu perro será dolorosa, con inflamación, pueden desarrollarse ampollas y el pelo puede estar quemado. No te alarmes demasiado: si la quemadura es bien atendida, la recuperación puede ser rápida.
Para atenderla pronto, aplica agua corriente templada y miel de abeja. sobre la zona. Cúbrela con una gasa para que las moscas no se paren sobre ella y la infecten. También puedes aplicar pomadas especiales para quemaduras.
- Espesor parcial. El daño es mayor que en la primera. Es más dolorosa y el pelo puede estar intacto, así que recomendamos que lo cortes lo más posible. El área estará inflamada, y verás una acumulación de líquido subcutáneo seguido por la aparición de una costra seca, la cual no debe quitarse, debe caerse sola.
La curación de tu perro será lenta y puede quedar cicatriz, por lo que debes llevarlo al veterinario para elegir el mejor tratamiento.
- Espesor total. Es la que destruye la piel. La lesión no duele, el pelo se cae y la costra puede ser blanca. La curación es más lenta que la anterior y, en algunos casos, pueden aplicarse injertos. Así que debes llevarlo al veterinario.
Profunda al espesor total. Es el peor de los escenarios posibles. La quemadura involucra al músculo y al hueso. La costra es negra y los tejidos están quemados. Lo único que puedes hacer en este caso es llevarlo al veterinario para elegir el mejor tratamiento.
Éstas pueden ocasionarse por exceso de frío o calor:
- Congelación. Afecta principalmente las orejas y la cola que, en algunas razas, pueden mostrar escaso pelo. El tratamiento inmediato consiste en el calentamiento rápido del cuerpo, hay que cubrirlo con una cobija y acercarle botellas o bolsas con agua caliente. A continuación llévalo al veterinario. No permitas que tu perro se rasque la zona lesionada, ni apliques vendajes ni pomadas.
- Hipotermia –temperatura corporal baja. El enfriamiento por la exposición a bajas temperaturas provoca una disfunción del cuerpo, la cual llega a ser irreversible cuando la temperatura baja a menos de 24°C. Esto lo puedes corroborar introduciendo cuidadosamente por el ano, un termómetro pediátrico, mojado en agua. Procura introducir el termómetro ligeramente inclinado hacia arriba y sólo la parte metálica de éste.
El tratamiento inmediato a seguir es cobijar al perro con un cobertor. Frótale el cuerpo y rodéalo de botellas o bolsas con agua caliente para aumentar su teperatura corporal y, posteriormente, llévalo al veterinario para que realice un chequeo general.
- Choque térmico o golpe de calor. Se produce en perros expuestos a una temperatura alta y sometidos a estrés, cuando los dejan encerrados en el coche por mucho tiempo o a la intemperie sin sombra. Los perros obesos, los que tienen la cara achatada y los de edad avanzada son los más susceptibles, pero, en general, cualquiera puede sufrirlo. La temperatura normal del perro es entre 38 y 39.5°C. Cuando sobrepasa los 41°C puede presentarse el choque térmico.
Observarás congestión de las mucosas –muy rojas–, taquicardia y jadeo excesivo; los cojinetes plantares –las patas– se tornan calientes y húmedos. También puede haber deshidratación grave, vómito, diarrea y escasa orina. Debes disminuir la temperatura corporal mojándolo con agua fresca (no muy fría), colocarlo bajo una sombra, revisar la temperatura rectalmente, darle sólo un poco de agua fresca y llevarlo al veterinario lo más pronto posible, porque puede acarrear consecuencias graves.
Es común que los perros y gatos traguen objetos extraños, así que no te asombras si lo hace tu perro. La obstrucción gastrointestinal se presenta más a menudo en animales jóvenes. Para el veterinario es muy valiosa la información que le puedas aportar sobre el suceso. Así que recuerda cuanto te sea posible. No todos los cuerpos extraños son visibles en las radiografías, sobre todo los plásticos, así que debe hacerse un estudio general minucioso para evitar consecuencias graves.
Los signos que presentan los animales dependen del grado de bloqueo y su localización. Algunos sólo producen obstrucción parcial que puede ocasionar episodios intermitentes de vómito y falta de apetito, arqueamiento del cuerpo, dolor, estreñimiento, diarrea con o sin sangre y, además, dilatación en el intestino. Hay también acumulación de líquidos gástrico, duodenal, pancreático, biliar y sangre en la zona.
Lo más común son pelotas pequeñas, canicas, huesos, calcetines, trozos de piel, bolas de estambre, plumas, trozos de madera, molduras de coche, colillas de cigarro, bolsas de plástico, papel, juguetes pequeños, vendas, restos de cable, esponjas, pedazos de alfombra, zapatos, etcétera.
Lo primero que debes hacer es investigar qué pudo haberse tragado, y luego llévalo al veterinario para que le practique radiografías y determine si el tratamiento es quirúrgico o no.
Ingestión de sustancias tóxicas.
Desafortunadamente, existen miles de sustancias tóxicas para los perros. La ingestión es común por error humano, con frecuencia se dejan estas sustancias al alcance de las mascotas.
Los signos que pueden presentarse son: diarrea y vómito con o sin sangre, hemorragias, dolor abdominal, postración, apatía, falta de apetito, etcétera.
Es importante que tomes una muestra del vómito y la lleves al veterinario junto con tu perro, para que determine el tratamiento.
Si sospechas que tu perro ha ingerido sustancias corrosivas, como ácidos, no induzcas el vomito, porque esto puede causar quemaduras severas en el esófago y boca. Mejor dale leche o agua para diluir el veneno mientras lo llevas al veterinario.
Si el perro ingirió una sustancia tóxica no corrosiva o alguna planta tóxica, provócale el vómito inmediatamente, introduciendo el dedo en la boca hasta la garganta y, posteriormente, presiona el estómago para ayudarlo a vomitar. También puedes administrar semillas de mostaza o un chorro de agua oxigenada.
Si el animal presenta convulsiones, trata de protegerlo para que no se haga daño. Seguramente tu perro podrá cuidarse solo. Cuando él no pueda, ahí debes estar para ayudarlo.
No mediques a tu animal de compañía sin consultarlo con el veterinario:
- Por ejemplo los gatos no deben tomar paracetamol.
- No utilizar aspirina en gatos, salvo indicación del veterinario.
- Los dobermann no pueden ser medicados con antibióticos de la familia de las sulfas.
- Las dosis a administrar no son igual que en niños del mismo peso, ni en cantidad ni en
frecuencia.
- Lee bien las instrucciones de los insecticidas. Muchos son exclusivamente para perros
y no para gatos.
- Los analgésicos del grupo de antiinflamatorios no esteroides para humanos, suelen ser muy
fuertes para su uso en pequeños animales.
- Los sedantes que tomamos las personas no suelen ser efectivos en pequeños animales por
vía oral.
- Tener mucho cuidádo con sustancias tóxicas que tienen buen sabor para animales y los
atraen. Por ejemplo:
ANTICONGELANTES (etilenglicol)
MOLUSQUICIDAS (anti caracolas)
RATICIDAS (derivados de la warfarina).
CUIDADOS EN EL OIDO EN NUESTRO PERRO CACHORRO
En el momento de recibir a nuestro cachorro en casa, y principalmente si viene de un lugar con gran concentración canina ( residencias, criaderos, etc.), no será raro que nos encontremos con que los oídos no están limpios y están llenos de algún tipo de exudado.
Su veterinario le aconsejará como limpiarlos, descartará cualquier tipo de enfermedad y le dará ciertas pautas de cuidado que son útiles para toda la vida del animal.
Consejos para el cuidado de los oidos del cachorro
- Mantener siempre limpios los pabellones auriculares. Para esto son ideales las
toallitas específicas.
- No utilizar bastoncillos por el riesgo de dañar al animal e introducir más
suciedad.
- Durante el baño no introducir agua directamente en los oídos. Existen
limpiadores auriculares específicos que se podrán utilizar solo si hace falta.
- Secar bien los oídos luego del baño del cachorro, principalmente en razas de orejas largas que son más predispuestas a retener humedad.
- Si los oídos tienen buen aspecto, es decir no están enrojecidos, ni presentan secreción alguna, no es bueno realizar excesivas limpiezas ni arrancamiento de pelos del interior, ya que esto puede favorecer el inicio de infecciones.
Recordemos que la naturaleza dotó a nuestros animales con sistemas de auto-limpieza que hacen que las secreciones siempre tiendan a salir hacia fuera.
- Los signos que nos indicarán que nuestro cachorro tiene molestias en el oído y se necesita visitar al veterinario son:
. Sacudidas de la cabeza
. Rascado con las patas
. Secreción excesiva en los oídos y pelos pegados.
. Mal olor
. Dolor y quejidos
No olvide que el cuidado de los oídos a temprana edad es fundamental para evitar que en el futuro nuestro amigo sufra problemas en estos órganos tan sensibles.
Ante cualquier duda, su veterinario le aconsejará.
CUIDADOS EN EL OIDO DE NUESTRO PERRO ADULTO
Los oídos son órganos muy sensibles dotados de un sistema de auto-limpieza que en condiciones normales permite que se mantengan en las mejores condiciones.
Normalmente solo es necesario limpiar los pabellones auriculares y en algunas razas recortar un poco los pelos de la oreja para que el conducto auditivo conserve su equilibrio ecológico natural.
Los signos que nos indican que nuestro animal tiene problemas en los oídos son:
- Sacudidas y lateralización de la cabeza
- Dolor y quejidos
- Pelos pegados y mal olor
- Enrojecimiento de la piel del conducto auditivo
- Secreción abundante de diferente color según la etiología.
Consejos a tener en cuenta para el cuidado de los oídos
- Acudir al veterinario ante el primer signo de molestias en los oídos
- No limpiar los oídos en exceso y menos si no es necesario
- No utilizar bastoncillos para la limpieza ya que podremos dañar el tímpano si penetramos mucho o introducir la suciedad más al fondo.
- En razas de pelo largo y abundante ( bichón, caniche, etc.), no quitar los pelos del conducto auditivo por arrancamiento.
- No utilizar agua directamente el los oídos en el momento del baño, y secarlos
bien al salir de éste para evitar que quede humedad. Ciertas razas de orejas largas tienden a retener la humedad y son más propensas a las otitis.
- El veterinario nos aconsejará con respecto a líquidos específicos para utilizar
en la limpieza de los oídos. Éstos se utilizarán solo si es necesario.
- En caso de otitis deberemos cumplir con todo lo que el veterinario nos indique, y nunca suspender el tratamiento hasta estar completamente resuelto el problema.
Las otitis mal curadas son el factor principal que hace que el problema recidive frecuentemente.
Los oídos de nuestros perros deben estar siempre limpios y secos. No dejemos pasar ninguna irritación o exudado sin consultar al veterinario.
CUIDADOS EN EL OIDO EN NUESTRO GATO CACHORRO
Al adquirir un cachorro de gato, una de las primeras cosas que debemos mirar es el buen estado de los oídos.
A pesar de no ser una patología tan frecuente como suele ser en los perros, los gatos pueden sufrir alteraciones en los conductos auditivos y pabellones auriculares principalmente en los dos primeros años de vida.
Los consejos que se pueden dar al propietario de un gatito son:
- Comprobar que tanto el pabellón auricular como los oídos están libres de secreciones y enrojecimiento
- Observar que el animal no sacuda la cabeza ni se rasque frecuentemente el oído
- Palpar bien los pabellones y la piel peri-auricular para detectar pequeños granitos o costras que nos indicarán problemas.
- La presencia de un exudado auditivo marrón oscuro y seco puede ser indicativo de ácaros. Estos deben ser tratados tempranamente para evitar la condición de portadores de estos ácaros de nuestros gatos.
- No utilizar líquidos limpiadores de oídos sin la supervisión de un veterinario. Los gatos son muy sensibles a las afecciones de oído medio, y un mal uso de los líquidos limpiadores podrán provocar afecciones irreversibles.
En definitiva, cualquier alteración que detectemos en los oídos de nuestro cachorro felino deberá se consultada con un veterinario, ya que las afecciones óticas felinas pueden volverse crónicas y ser más difíciles de tratar con posterioridad.
CUIDADOS EN LE OIDO EN NUESTRO GATO ADULTO
Los gatos no suelen padecer de los oídos frecuentemente, pero cualquier alteración en ellos debe considerase muy importante y ser motivo de consulta con el veterinario.
Las patologías óticas de los gatos suelen manifestarse con los siguiente signos:
- Agitación de la cabeza y rascado
- Dermatitis peri-auricular con pápulas y costras
- Exudados secos o húmedos con diferentes coloraciones
- En casos graves alteraciones del equilibrio
Cualquiera de estos síntomas deben ser perfectamente diagnosticados y tratados para evitar su cronificación.
Los gatos suelen padecer de ácaros en los oídos, que se manifiestan con prurito y exudado marrón seco oscuro, como borra de café. Esta es la primera causa de otitis felina y debe ser curada radicalmente para evitar no solo su cronificación sino el contagio a otros animales de la casa.
Los consejos para el buen cuidado de los oídos de nuestros gatos son:
- Mantener siempre los oídos secos y limpios
- Consultar al veterinario siempre que comprobemos el mínimo exudado.
- Las orejas deberán estar siempre libres de granitos y costras
- No utilizar líquidos limpiadores sin el control de un profesional, ya que los gatos pueden sufrir alteraciones del oído medio por el mal uso de estos.
- No utilizar bastoncillos para la limpieza. En estos casos están indicadas las toallitas limpiadoras o algunos líquidos específicos para gatos que el veterinario recomendará.
- Evitar la entrada de agua en los oídos del gato durante el baño. La humedad es perjudicial y deberá evitarse secándolos bien.
Recordad siempre que la audición es un sentido muy importante para el gato, no solo para oír sino para el equilibrio que es fundamental en esta especie animal.
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